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La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad de progresión lenta, que comienza con trastornos de la memoria para terminar estableciendo un daño severo de todas las funciones cerebrales.

Aunque el curso y rapidez de los acontecimientos varían de persona a persona, en promedio un paciente vive de 8 a 10 años después de establecido el diagnóstico, y no es infrecuente que la enfermedad conviva con la persona afectada durante veinte años de su vida.

El deterioro de la enfermedad lleva a una dependencia progresiva hacia otras personas, llegando a ser esta total, incluso para los actos más básicos de la vida, como el aseo, el vestido, la nutrición y la protección a las hostilidades del entorno. Un paciente con la enfermedad dependerá de terceros durante más del 50% del tiempo de su enfermedad, es decir durante más de 5 años de promedio.

La prevalencia, es decir, el número de casos de la enfermedad, aumenta con la edad de la población. Si bien es rara antes de los 60 años, un 10% de enfermos de Alzheimer tienen menos de 55 años. El 15% de personas de 65 años sufren de ella, y a los 85 años, el 50% de la población sufre la enfermedad. Se estima que en el mundo hay 18 millones de enfermos de Alzheimer y para el 2025 habrá 34.

En España la enfermedad, por su mejor conocimiento ha alcanzado proporciones epidémicas en los últimos años, habiéndose diagnosticado más de medio millón de casos, pero se llega a estimar en unos 800.000 los casos reales. Dado el envejecimiento progresivo de la población, para el 2025 se calcula en 1.200.000 los casos españoles.